Yo soy un otro y sin otro no soy yo.
Si no me ocupo del otro, me abandono.
Si no me cuido, al otro descuido.
Cada vez que abrimos nuestros ojos al mundo, exterior-interior-, algo se ha movido. En un abrir y cerrar de ojos la existencia permanece en movimiento. Y en ese vaivén, en ese oleaje, esa correntía, escribimos innumerables historias pretendiendo atrapar, explicar, desentrañar, duplicar, colorear, inventar, transformar la "realidad"
I. Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia)...
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