Seguidores

jueves, 4 de noviembre de 2021

 

EL VIAJERO DEL TIEMPO



 

              Viká recogió los dos últimos peldaños. Antes de proseguir el camino exhaló un suspiro mezcla de desolación y satisfacción. La misión había terminado, su pueblo estaba a salvo celebrando la llegada a una nueva vida. La miró por ¿última vez? Se resistía a dejarla ahí, abandonada a  su suerte, flotando mortecina en la misma inmensidad que la vivaz Anul.

              Centurias atrás era Anul, fría y solitaria, la que miraba anhelante a Tares. Los ecos de la vida en el planeta azul resonaban en el alma de su blanco satélite. Centurias atrás, cuando el tiempo era propiedad de todos y cada uno lo disfrutaba a su modo. Cuando la vida de cada ser era su vida y no una concesión por la que pagar un precio muy alto. Cuando aún no había llegado la Era de K.

              El viajero no había conocido aquellos tiempos. Nacido en el año K-253, tan solo conocía la Prexis por los relatos de su madre, heredera de la tradición Bblos. Los Bblos custodiaban en secreto los conocimientos prexis, manteniéndolos vivos a través de la memoria familiar durante centurias. Eran como los demás, pero en sus corazones albergaban un brillo especial. El brillo de quien conoce el pasado y mantiene intacta la libertad con la que abrirá las puertas del futuro.

              Viká, el viajero, supo de sus antepasados, de su relación armónica con los bosques y los ríos, con los animales y el aire a través de la voz mágica de su madre. Ella le transportó también a los primeros años de la era K, cuando los hombres estaban confiados y esperanzados con el PLAN que aumentaría la vida, las tierras, la felicidad.

              En aquellos primeros días, los gestores del PLAN formaron con los hombres el I Kacuerdo.

              “El Estado se compromete con los hombre a otorgarles un mínimo de fichas de tiempo gratuítas por unidad de vida; esta cantidad aumentará en proporción a la producción de cada individuo”

            Las celebraciones por las bondades de un acuerdo tan justo y generoso dejaron una  huella de dos años. Dispondrían de un bono de  tiempo gratuito para vivirlo tan solo a cambio de parte de su actividad. De su propia vida.

              Pronto los gestores hablaron a los hombres de las riquezas alcanzadas, del progreso indefinido, del bienestar sin límites, del lujo, de la inutilidad del ayer y la necesidad de cambiarlo todo, siempre, ahora. Y los hombres firmaron entusiasmados el II Kacuerdo.

              “El Estado se compromete a otorgar a los hombres fichas de tiempo siempre que logren las tasa mínimas de producción. El excedente de producción podrá canjearse por fichas de tiempo directamente en los despachos de tiempo”

            Así, los hombres se lanzaron a una carrera frenética en busca del tiempo que perdían día a  día. El tiempo real de cada uno se invertía en fichas de tiempo, muchos más caras y cuyo precio variaba según mercado. Quien no podía comprar tiempo quedaba relegado a una vida consumida en un tiempo de segunda, sin valor, sin reconocimiento, hasta que un día desaparecían y, para cuando su vida acababa, llevaban demasiado tiempo desaparecidos.

              Cada vez fueron más los fantasmas que habitaban Tares. Campos enteros dejaron de existir antes de dejar de existir; ríos, especies…pero daba igual. A las puertas de la consecución del PLAN, cuando la vida había adquirido para algunos dimensiones antes no soñadas, cuando se podía disfrutar de todo en un nanosegundo solo con acoplarse el nuerosensor G” …el PLAN…el PLAN engulló poco a poco a TARES absorbiendo su vida y la de los suyos.

              La amenaza del fin de Tares era una realidad en el corazón de los Bblos. Una realidad pesada con la que era difícil continuar en la clandestinidad. Cada vez que se cruzaban, sus miradas intercambiaban un grito de desesperación. Ellos conocían el pasado. Veían el presente que ya era futuro. Algunos, traicionando los principios sagrados de la familia se negaron a reproducirse ante la perspectiva atroz del un mundo en el que abandonaría a sus hijos. Otros, comprometidos con la historia de su pueblo, contaban a sus vástagos la prexis, sabedores de que ellos serían los últimos depositarios del tesoro de Bblos.

              Viká soñaba con la prexis. Era un viajero del tiempo guiado por las palabras de su madre, una fantasma común perteneciente al séptimo linaje Bblos. Soñaba VIká con otros mundos, antoguos, lejanos, pacíficos, tranquilos, plenos de vida y tiempo gratuitos. Soñó Viká tiempos pretéritos hasta que empezó, sin darse cuenta, a soñar tiempos futuros; así, mirando a Anul. Y entonces trazó el plan. El I plan de Bblos: La escalera de propósitos, el largo viaje hasta Anul, la nueva vida.

              No debía saber nadie del plan hasta que estuviera cerca el éxodo, por lo que Viká emprendió la construcción de la escalera de propósitos en secreto. Pensó que la escalera debía comenzar con propósitos amplios que sirvieran de base firme al largo camino. A los primeros peldaños fue uniendo otros más pequeños, pero robustos. Pidió a cada integrante del clan que le enviara un deseo, y con todos ellos construyó una larguísima escalera, invisible para los gestores y las Personas por su escaso valor.

              Los Bblos comprendieron el plan poco antes de la partida.  Con la llegada de PAZ se consumó el plan. Al unísono, como si hubieran sido convocados por una llamada silenciosa, los Bblos se fueron congregando en silencio a las afueras de Tares, en el límite con el mundo oscuro. Cada ser cargaba con su tiempo y una saca donde había amontonado sus imprescindibles. Viká miró con seguridad a Anul, trazó mentalmente el sendero y puso ESPERANZA en el inicio. Tras Esperanza, y seguido por los Bblos más ancianos , sacó de su saca ILUSIÖN. Y caminando sobre los propósitos de todos, todos fueron cruzando el abismo de la nada, dejando atrás sus despojos de fantasmas.

              Viká recogió los últimos peldaños escuchando el griterío jubiloso de la celebración. Su corazón golpeaba intensamente sus sienes. Finalmente la vio, moribunda , brillar adornada de mil luces, condecoraciones, fruslerías. Arrastrando la avaricia de las Personas por el espacio infinito. La amaba tanto el viajero que a punto estuvo de poner Fe, Paz, Vida, Amor, Verdad…hasta llegar a ella para abrazarla.

              Los suyos les esperaban. Mañana le esperaba. De momento Tares no estaba en el plan.




             

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA LECTURA DE ORTEGA Y GASSET ES IMPRESCINDICBLE (PARTE II)

                      I.             Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia)...