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domingo, 27 de septiembre de 2020

La razón histórica

 

La razón es multiforme, infinita, histórica. Surge de todas las perspectivas, de la construcción continua de puntos de vista, de la solidificación de modelos fruto de esos puntos de vista y de su crisis y transformación en otros a lo largo del tiempo. No puede ser de otra manera. La vida mental individual se genera sobre la construcción que el cerebro hace de la sensación interna de mente. Y esta, a su vez, procede del intercambio constante de información, circular, "mundo" - cerebro. Las interconexiones permanentes entre individuos, directas o a través de los mundos mentales expuestos en la cultura, alimentan eso que se llama "razón". Es por ello que  la razón, lejos de ser estática y extática, es dinámica, infinita, histórica.


lunes, 21 de septiembre de 2020


 

        Cuando la materia alumbró a la autoconciencia, obsequió al ser con ideales como el yo, la identidad, la alteridad; y, con ellos, a sus relativos espacio-temporales: el aquí, lo real, lo posible…

A través de esa toma de conciencia de lo fáctico y lo posible, por esa ventana abierta a lo imponderable, se coló la libertad. Hija rebelde de la materia, busca desasirse de sus imposiciones familiares, de la pura determinación en sí, buscando formas geniales de las que enamorarse, a las que perseguir.

La filosofía hegeliana, en su viaje desde la mera materia preñada del Todo en la Idea, hasta el Estado de gracia de la eticidad, comprende, de manera única en la Historia de la Filosofía, esa dialéctica de imposición, lucha y superación. 

Foto: Esclavos de Miguel Ángel.  La filosofía hegeliana hecha escultura

sábado, 12 de septiembre de 2020

La losa ideológica


 

Nacida de una necesidad concreta, de la toma de conciencia de una situación particular, se toma la ideología como estructura fija, inflexible, inadaptable a los nuevos tiempos, al fluyente existir. Deja así de asistir al hombre en su problemática vida, que se abre ante sus ojos, sus oídos, su hambre, su exaltada alegría en múltiple apariencia, para encerrarlo frente a ella, dejándolo tan solo percibir a través de un color, un himno, una bandera, una baraja de conceptos con valores predeterminados para personajes que, de añejos, han pedido el pulso y la tensión de la humanidad. Así, la ideología, que inicialmente pudiera mover la historia hacia una elevación humanitaria con la fuerza de las tripas y el corazón que se aferran a un futuro mejor desde un presente sumido en la nada; así, decía, la ideología se acartona, se envilece o es envilecida, transformada en un dogma inútil a la vida en fuga, en apertura constante. Elevada, desde esta futilidad existencial, a dogma de partido, ya tan solo le queda ser arrojada contra otros hombres, contra los hombres mismos, en una absurda autodestrucción.

 

Foto: Cementerio alemán de Cuacos de Yuste.

sábado, 5 de septiembre de 2020

ISABEL FRENTE AL ESPEJO


“El universo resulta de la operación abstractiva, que no es otra cosa que una especie de ficción” Guillermo de Ockham

“Nada existe. Si algo existiera, no podría ser conocido por el hombre. Si algo existente pudiera ser conocido, sería imposible expresarlo con el lenguaje a otro hombre” Gorgias

 

                Los sábados se empleaba a fondo con el diccionario. Un diccionario enciclopédico que atesoraba el mundo en 11 volúmenes. Todo el saber, toda la realidad recogida, quieta, esperándole en el salón de las visitas. Las mañanas de los sábados, atemporales, representaban una promesa  de salvación. Para Isabel, la salvación del tedio, de la inseguridad, de la ignorancia, del miedo al fracaso. Para la realidad,  la cura del equívoco, de la falsedad, del disfraz de los prejuicios…la clave de la reconstrucción, el renacimiento. Si conseguía amueblar su cerebro con esos once volúmenes tendría la réplica exacta del mundo, cada cosa en su lugar en un balance perfecto regido por la batuta de las preposiciones, los adverbios y los signos de puntuación. En ese momento dichoso agarraría su bíblico maletín de médico rural y saldría a sanar el mundo.

-“Abitáceo”: Bot. Se dice de los árboles gimnospermos bastante ramificados, con hiojas persistentes de limbo muy estrecho y aun articular, flores asexuales monoicas, las masculinas reunidas en amentos y las femeninas en estróbilos. .Este tipo de palabras producían en Isabel una sensación extraña, mezcla de impaciencia y entusiasmo. “Abitáceo” escondía un regalo, un nuevo acontecer que venía a completar el mundo ignoto, pero requería un recorrido indirecto con paradas en “ gimnosperma”, “limbo”, “monoicas”, “amentos” y “estróbilos”, bastante alejado del directo “abejorro” que había conocido el fin de semana anterior.

Si alguien le hubiera preguntado el significado de cualquier palabra de la “a” hasta ”abitáceo” no hubiera dudado un ápice. Estaba segura de dominar ese pequeño retal. El magnífico pero, por supuesto, limitado, perfectamente limitado puzle de palabras que definía el mundo.

Una vez consumó el sacrificio y alimentó su espíritu con esta nueva palabra ubicó a “abitáceo” en el estante de las palabras inocuas, las inocentes que no tienen sabor, color ni textura. Para Isabel era una palabra “boba”. Se había tomado la molestia de adelantar el significado de ese término y sí, encajaba a la perfección. “Abitáceo” era realmente candorosa.

En los primeros tiempos de su vocación salvadora Isabel no había caído en esa distinción, la de las palabras bobas. Las imaginaba a todas inocentes, transparentes, traductoras, ecuánimes y bienintencionadas. Hasta que sintió aquella punzada en su tripa encogida por el desasosiego. Algunas palabras le olían a pan caliente, a jazmín, a lascas de madera recién descarnadas del lapicero. “Callejón” sonaba a vencejos y “verano” sabía a labios apenas rozados al resguardo del pozo del huerto. Había palabras pesadas como bolas de cañón, que se hinchaban en el estómago empujando el aire de los pulmones en una agonía ascendente. Había palabras cantoras y tintineantes que cabían en el aroma de una pastilla de regaliz.

Poco a poco fue descubriendo Isabel que no había palabras inocentes y se le fue cubriendo el alma de una oscuridad desesperada. En cada una veía un desde y un para, un mundo figurado. Un sentido, una dirección, una prótesis, un roto, una ausencia natural. En cada punto una huída, en cada coma avidez, en todos ellos artificio. Y se fue desdibujando Isabel en un mundo destrozado por el galimatías hipertrofiado de las letras.

Le hubiera gustado poder elegir otro final. Uno donde complacerse en la estremecedora inconsistencia de lo real que nos desvela la pérdida de la inocencia.

 

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA LECTURA DE ORTEGA Y GASSET ES IMPRESCINDICBLE (PARTE II)

                      I.             Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia)...