Líquido, fluye.
Es y está.
Lo mismo que ayer y que siempre.
En movimiento constante.
Cada llamado "instante"
es el mismo y único a la vez.
Cada fin de etapa
un intermedio, un preludio
atrapado en una pupila...una epopeya tan efímera y gloriosa
como el hojaldre en el paladar.
Baila conmigo un fin de año más
como si fuera para siempre.
Porque lo que es lo será, aunque ya no nos miremos.