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domingo, 19 de junio de 2022

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA LECTURA DE ORTEGA Y GASSET ES IMPRESCINDICBLE (PARTE II)

 

                    I.            Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia): “Todo lo que es virtud o vicio hondo viene directamente del cuerpo social en toda su amplitud. Y si una sociedad va hacia la muerte no la detendrá en su derrotero un gobierno de arcángeles”. “El gobierno que se ha ido”, España, 16 de diciembre de 1915.

                  II.            Porque su magnífica crítica a los productos de masas y al protagonismo que adquieren en los medios de comunicación no produce una mezcla de sana risa y sonrojo. ¿Aún es esto posible?: “Está bien alguna dosis de fútbol. Pero ya tanto es intolerable. Y lo mismo digo de los demás deportes físicos. La prueba está en los periódicos, que por su naturaleza misma son el lugar donde más pronto y más claramente se manifiesta lo falso de cada época (un tema que otro día habrá que tratar: el periódico, como expresión y fomento de la falsedad de “nuestro tiempo” y enemigo de su autenticidad. Una de las grandes reformas europeas tiene que ser la de su prensa. Si no…al foso).

Son ya demasiadas las columnas y las páginas que se dedican a los ejercicios corporales. Los muchachos no se ocupan con fervor más que de su cuerpo y se están volviendo estúpidos”. “Revés de almanaque”, 1930.

                 III.            Porque avisa del peligro en el que ponen a la humanidad aquellos Estados que se apropian de la actividad intelectual forzándola, retorciéndola e inhabilitándola para tomar otros puntos de vista que no sean el de la ideología en el poder: “Mas para que el intelectual llegue a ejercer ese influjo sobre los destinos de España es la primera condición que no se lo proponga. Habríase logrado a estas fechas mucho más si en los últimos años, sobre todo durante la sazón guerrera, no hubieran deformado muchos intelectuales su intelectualidad poniendo ésta al servicio de propósitos políticos. Aludo ahora exclusivamente a aquellos propósitos que fueron nobles y hasta heroicos. La intelectualidad, por su propia esencia, no tolera ser puesta al servicio de nada, así sea la más alta cosa del mundo” España, 14 de enero de 1922.

                IV.            Porque elevó a categoría histórica la circunstancia, poniendo en las manos de los hombres de carne y hueso la promesa del cambio: “El hombre rinde al máximo de su capacidad cuando adquiere la plena conciencia de sus circunstancias. Por ellas comunica con el universo. (…) Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo. (…) Pues no hay cosa en el orbe por donde no pase algún nervio divino: la dificultad estriba en llegar hasta él y hacer que se contraiga. (…) Nada impide el heroísmo -que es la actividad del espíritu- tanto como considerarlo adscrito a ciertos contenidos específicos de la vida. Es menester que dondequiera subsista subterránea la posibilidad de heroísmo, y que todo hombre, si golpea con vigor la tierra donde pisan sus plantas, espere que salte una fuente. Para Moisés el héroe, toda roca es hontanar. Para Giordano Bruno: est animal sanctum, sacrum et venerabile, mundus” Meditaciones del Quijote, “Lector…”, 1914.

                  V.            Porque su actualidad, al fin y al cabo, es lo más actual en cada momento para cada hombre: vivir: “De donde resulta que vivir es, a la vez, estar dentro de sí  y salir fuera de sí; es precisamente un movimiento constante desde un dentro – la intimidad reclusa del organismo- hacia un fuera, el Mundo. Pero al llegar a ese “fuera”, por ejemplo, a un paisaje, cuando lo vemos, lo que hemos hecho es meterlo dentro de nosotros, nos lo hemos tragado. Por lo tanto, desde fuera hemos vuelto adentro, trayéndonos en las garras botín cósmico. En consecuencia, vivir es un movimiento circular que va de dentro a fuera y desde fuera, otra vez adentro. Vivir es un verbo, a la par, transitivo y reflexivo: vivirse a sí mismo cuando vivimos las cosas”.  “Abenjaldún nos revela el secreto”, El Espectador, VIII, 1934.

 

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA LECTURA DE ORTEGA Y GASSET ES IMPRESCINDICBLE (PARTE II)

                      I.             Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia)...