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sábado, 16 de octubre de 2021

Impermanencia

 



    Recurrente, el cambio constante en el ser permanente anuncia diversas y enlazadas teorías filosóficas.  Lo vemos en  Anaximandro de Mileto, que  apostó por lo  “áperion”, principio y razón que daba lugar al nacimiento de las cosas existentes y al cual, al perecer, volvían. En Heráclito y su movimiento continuo en forma de río, fuego, guerra…lucha sin tregua, pero racional. En el siglo XIII, Dögen nos recuerda que “Este momento existencial significa que cada momento es, en sí mismo, una existencia y que todas las existencias son momentáneas”. Y en el XX, Karaki Junzo recoge el testigo de su maestro en Impermanencia:

“Sin embargo, si concentramos por un momento la mente en la impermanencia, no deberíamos olvidar la transitoriedad del mundo y la precariedad de la vida humana”

“El tiempo de la impermanencia y del cambio no discurre en un camino lineal y continuo hacia un punto fijo de llegada, hacia un destino. La impermanencia del nacimiento y muerte, naciendo y continuamente pasando, es el tiempo en su forma más desnuda. El tiempo originalmente carece de objetivo, es discontinuo, nacimiento y muerte instantánea, nacimiento instantáneo de fenómenos. Podemos decir que la forma manifiesta del tiempo es la infinita repetición de cosas carentes de significado”

 

              El sentimiento de fugacidad que la constatación de lo efímero nos deja podría generar una angustia vital paralizante. El movimiento parece hurtar el sentido a nuestra existencia, sumiéndola en un frío nihilismo. Pero es la conciencia de que ese movimiento constante en la existencia es su constitución, que no lleva a ninguna parte más que a sí mismo en múltiples formas, lo que le devuelve el significado al siendo.

              Cada acto, cada vivencia, es en su cambio, y forma parte del ser eternamente, dando paso a otras manifestaciones de una existencia plena en la que fuimos, somos y seremos, porque lo que es, no puede no ser.

 

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA LECTURA DE ORTEGA Y GASSET ES IMPRESCINDICBLE (PARTE II)

                      I.             Porque devolvió al ciudadano la responsabilidad que comparte con los políticos (al menos en democracia)...